//La idea por sobre la presión

La idea por sobre la presión

En 1993 la Selección Argentina obtuvo su último título a nivel selección mayor en la Copa América celebrada en Ecuador. Desde allí hasta hoy, una orfandad de logros a nivel mundial y continental acompañan a la «Albiceleste»  En medio camino de aquella fecha hasta el presente, sólo la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 lograda en el deporte madre, cuenta como consuelo.  Aún permanecen en la memoria (ya que sucedieron recientemente) las dos finales perdidas en las últimas ediciones  de la Copa América, y la final frente a Alemania en el Campeonato Mundial celebrado en Brasil en 2014. Quizás lo más doloroso de esta sequía de consagraciones sea haber estado tan cerca de conseguirlas. Y si contamos con el mejor jugador del mundo, hasta resulta paradójico e increíble.

Pero desde este lugar en SD1°, no nos vamos a subir al exitismo ni al derrotismo tan fácilmente como suelen hacer tantos otros. Es nuestro deseo que el próximo sábado la Selección Nacional levante el trofeo, no solo por lo antes mencionado, sino porque daría un impulso anímico, confianza y mayor jerarquía a los protagonistas, y en particular, a Lionel Messi, con lo que significa, para este equipo y esta Nación, el astro rosarino. Por ello sería sano dejar de lado la presión que existe por la conquista de un título, sin restarle importancia a ello, y centrarnos en la idea de juego y lo que esto conlleva dentro de un contexto particular.

Primeramente se debe dar un enfoque de los aspectos negativos del juego y de aquello que se debe mejorar.

1. Se han visto algunos problemas en defensa, más allá de haber recibido ínfima cantidad de goles en contra. Ciertas desatenciones en las marcas y falta de coordinación en el retroceso defensivo. No es un problema grave ni tan manifiesto, pero se lo debiera seguir trabajando.

2. Lionel Messi ya cuenta con 34 años y eso se nota en el terreno de juego. Por lo menos en los últimos partidos antes de enfrentar a Colombia, se lo vio algo lento. Podemos inferir que es propio de la edad y el desgaste ocasionado por toda la temporada en Barcelona.

3. Ritmo pausado y falto de velocidad en ciertos partidos, que hicieron que los ataques sean previsibles y sin aceleración, cuando el trámite de juego, ordenaba lo contrario.

4. Argentina toma una postura demasiado conservadora una vez que logra la ventaja de ir ganando; y corre ciertos riesgos innecesarios, se deja dominar por el rival cuando podría ser al revés. Tal vez sea una estrategia para ciertos partidos, pero resulta innecesaria y temeraria. Por lo cual no termina de imponer su estilo de juego ni las condiciones del mismo. Pero satisfactoriamente para nosotros, los hinchas, la Albiceleste ha venido demostrando aspectos muy positivos.

5. Ventaja en el marcador de manera muy rápida, convirtiendo goles en los primeros minutos de juego; esto da cierta tranquilidad para buscar imponer su juego. Aunque como se mencionó, una vez conquistada esa ventaja toma una postura de ceder la pelota al rival y dejar que la ataquen.

6. Un Lio Messi, que como se dijo, a pesar de cierto cansancio y falto de velocidad física, aún conserva su velocidad mental, producto de un estado de la misma que denota muchas ganas, concentración, deseos y voluntad en «La Pulga» como quizás no se vio en anteriores etapas.

7. Hay un equipo en todo lo colectivo. Dentro del terreno de juego y fuera de él. Un conjunto nacional que juega para Messi, pero que también «La Pulga» juega para los demás. Un equipo que parece haber encontrado sus nombres propios, al menos en la mayoría de los puestos. Un once donde, salvo Messi, aquellos que les toca sustituir a un compañero, demuestran estar a la altura de las circunstancias, lo que el partido y rival de turno le exige.  Un Di María mejorado que se «banca» estar fuera del once inicial y que aporta, junto con Otamendi, experiencia, sin dudas; y una revelación (y esperemos que se transforme en consagración) en el arco nacional con «Dibu» Martínez.

8. Lo mejor del combinado argentino es su idea de juego.  A muchos podrá gustarles o no la manera de jugar de Scaloni, pero no hay dudas que existe una idea de juego plasmada ya desde que el DT asumió. Y esto último es altamente importante. Podrán conseguirse resultados, o no. Se podrá jugar mejor o peor, pero siempre con un estilo definido. Cabe repreguntarse, por qué la Selección no impone su estilo ni el ritmo del partido una vez que se pone en ventaja, sobre todo por lo visto en todo este torneo. ¿Es una estrategia? No lo sabemos. ¿Será parte del estilo futbolístico que se pretende instaurar? Lo dudo. Porque Scaloni ha mostrado sus armas en este combinado nacional: Búsqueda rápida del gol, utilización de las bandas para atacar, despojar a Messi de la responsabilidad de conducir el juego, retrocesos ordenados para la fase defensiva. Y un mediocampo de quite, orden y juego.

Ciclos anteriores de entrenadores que cambiaron rotundamente, pasando de un estilo a otro completamente distintos, como los casos de Gerardo Martino y Edgardo Bauza, donde La Albiceleste (dirigencia de AFA incluida) estaban sin un rumbo claro, que esta Selección, con un gran recambio y aparición de nombres propios interesantes y jóvenes, tenga un estilo definido de juego, no escosa menor. Es muy importante y fundamental. Que el próximo sábado 10 de julio en la final, «El Diez» desde lo más alto ilumine a estos jóvenes y nos dé esa «Mano de Dios» para conquistar el trofeo que tanto se extraña. Y por sobretodo, que premie un trabajo bastante serio desde el cuerpo técnico, Lio Messi y el resto de los jugadores.

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